El sacerdote D. Juan Pedro Moya, nombrado por el Obispo como nuevo Delegado Episcopal para la Pastoral Universitaria de Jaén

Esta mañana de viernes 8 de abril se hacía público su nombramiento. Felicitamos con alegría al Rvdo. D. Juan Pedro Moya, párroco de la Guardia de Jaén, que ahora inicia una nueva Misión en la Iglesia Diocesana encomendada por nuestro Obispo D. Sebastián para trabajar en la pastoral universitaria. Agradecemos de igual forma a quien ha sido nuestro capellán y director de la pastoral hasta ahora D. José Navarrete Ochoa. Le pedimos al Espíritu Santo ilumine esta nueva etapa y podamos seguir las huellas del evangelio con la alegría de anunciar a Cristo entre los jóvenes estudiantes y docentes en la realidad de esta institución tan especial como es la Universidad de Jaén.

PALABRAS Y PRESENTACIÓN DEL NUEVO DELEGADO EPISCOPAL PARA LA PASTORAL UNIVERSITARIA DE JAÉN

Con gozo, me presento en este día como Delegado para la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Jaén. Hoy doy gracias a Dios por este nuevo reto a la que me llama a través de la Iglesia, en esta porción de Pueblo de Dios que camina en sinodalidad, bajo el impulso misionero y evangelizador del Espíritu. Gracias a D. Sebastián Chico Martínez, Obispo de esta Diócesis de Jaén, que deposita en mí su confianza para esta tarea pastoral, que acojo con entusiasmo e ilusión.

La Universidad y, de modo más amplio, la cultura universitaria, constituyen una realidad de importancia decisiva, así me lo expresaba D. Sebastián en la entrevista mantenida. En su ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales y se suscitan nuevos desafíos. Por eso, la Iglesia no puede dejar de considerarlos fundamentales en su misión de anunciar el Evangelio. La presencia de la Iglesia en la Universidad no es en modo alguno una tarea ajena a su misión de anunciar la fe. «La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe… Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida».

Este nuevo reto pastoral lo leo a la luz de estas palabras del Papa Francisco cuando propuso, el  13 de febrero de 2014, una explicación sugerente sobre la educación cristiana, al afirmar que ésta «es un acto de amor, es dar vida». Como todos sabemos, el amor es exigente, solicita los mejores recursos, despierta la pasión de los educadores para ponerse en camino junto a las nuevas generaciones. El Papa Francisco añade: «el educador debe ser, ante todo, muy competente, cualificado y, al mismo tiempo, rico en humanidad, capaz de estar en medio de los jóvenes con estilo pedagógico para promover su crecimiento humano y espiritual». Estas palabras nos presentan lo que debe ser la educación católica: un acto de amor, en el que discípulos y maestros progresan juntos en la búsqueda de la verdad acerca de Dios, del hombre y de la creación, poniendo, de este modo, los propios talentos al servicio del bien común de toda la humanidad. Desde esta perspectiva de caminar juntos, en apasionante búsqueda, me quiero presentar ante los alumnos, todo el equipo rector y  profesorado de la Universidad de Jaén.

Juan Pedro Moya Haro