SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS 2020

Este año me he fijado en lo que dice San Pablo en la Segunda lectura de que el es Espíritu Santo se derrama en cada uno para el bien común. Las crisis que estamos viviendo y concretamente el confinamiento nos ha enseñado bien qué significa esto del bien común. Hemos renunciado a derechos y libertades muy legítimos pos un bien mayor, por el bien común de la salud y la salvaguarda de la vida. en una cultura individualista como la nuestra, cuesta mucho renunciar a lo propio, sobre todo cuando eso del bien común se difumina. Pero ahora ha sido muy concreto y hemos sentido en nuestras carnes lo que cuesta sacrificar lo propio. Los que tenemos el Espíritu Santo tenemos un plus de capacidad para contribuir al bien común. Creo que se ha notado él nos desconecta de nuestras necesidades más primarias y egoístas para conectarnos a las necesidades y sufrimientos de los demás. Nos transforma y nos hace sentir y pensar como Jesús, que siempre vivía para y pensaba en los demás.

La antífona del salmo de hoy dice que el Espíritu Santo viene a renovar la faz de la Tierra. Él es el agente de la nueva creación que comenzó en el cuerpo de Jesús resucitado, que continua en cada Eucaristía y que vivimos ya en esperanza. Al cantar esto recuerdo también algo que ha sucedido estas semanas. La tierra ha descansado y se ha sanado. Han bastado varias semanas con el tráfico aéreo y de vehículos a niveles de hace cuarenta años y las fábricas paradas para que se renueve la capa de ozono, se serene el clima, el campo luzca en todo su esplendor. Hay un bien común muy concreto que es el medio en el que vivimos. Y como nos recuerda el Papa Francisco estamos llamados a ser custodios de la CASA COMÚN. Este bien común ecológico no es posible sin la renuncia cotidiana al bien propio. Se trata de adquirir un estilo de vida más sencillo, menos intenso, con menos consumo, para cuidar de la Tierra. Nosotros que esperamos un Cielo nuevo y una Tierra nueva construimos el Reino también contribuyendo al bien común ecológico. Le pedimos al Espíritu Santo que nos haga sensibles a esto y capaces de amar n lo concreto. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.