SEMANA SEXTA PASCUA CICLO A DOMINGO

En esta situación que vivimos, con el ambiente caldeado, con miedo, tristeza, cabreo… nosotros estamos llamados a llenar la ciudad de alegría con los signos que realizamos y dando razón de nuestra esperanza. He leído los mensajes del Papa de estos días en un volumen que se ha publicado y me he encontrado con esta cita de Romano Guardini: « La vida arrancada, destruida, aniquilada en la cruz ha despertado y vuelve a latir de nuevo ». Y sigue el Papa “Esta es nuestra esperanza, la que no nos podrá ser robada, silenciada o contaminada”. Esta es la raíz de nuestra esperanza que no depende las circunstancias que vivimos, del gobierno que haya, del coronavirus o de si podemos salir de casa y si tenemos que llevar mascarilla. Precisamente en estos tiempos enraizamos todavía más nuestra esperanza en Jesús. 

En el Evangelio Jesús habla del envío del Espíritu Santo. Si lo leemos en la clave actual parece que está hablando del Covid 19. Porque el mundo no lo ve ni lo conoce y por eso no puede recibirlo. Este virus no se ve. Muchos no saben que lo tienen y muchos ue lo tienen no tienen síntomas. Así sucede con el Espíritu Santo. Muchos no saben que los tiene y otros muchos que lo saben no tienen síntomas. El síntoma más claro del Espíritu Santo es el amor. El Papa ha dicho que peor que el Covid 19 es el virus del egoísmo. Este virus mata más que el coronavirus y tampoco se ve… Y la mejor medicina contra este virus son los anticuerpos de la solidaridad. Estas semanas hemos conocido mucha solidaridad. ¿Cuál es la especificidad del amor cristianos? He encontrado otra cita del Papa que dice: “Hoy, el amor desarmado y desarmante de Jesús resucita el corazón del discípulo”.

¿Qué es eso de un amor desarmado? El amor del que ama a percho descubierto, sin armas, sin barreras, arriesgándose.  Es el amor que contemplamos en la Cruz. Jesús no puede nada, está desnudo, está expuesto y vulnerable al máximo. Cuando nos abrimos a ese amor bajamos la guardia y nos desarma. Cuando nosotros amamos así, a pecho descubierto, los otros bajan la guardia, se muestran vulnerables y se dejan amar de verdad. Este es el amor que el mundo necesita hoy de nosotros los discípulos de Jesús, y de él hacemos experiencia cada Eucaristía. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.