SEMANA CUARTA PASCUA SÁBADO

La relación que hay entre Jesús y el Padre no tiene comparación ni explicación en lo que conocemos. Antes de nacer estamos en la madre, en la unión conyugal el varón está en la mujer. Esto de “yo en Él y Él en mí” no es un juego de palabras expresa un amor de comunión más allá de nuestros esquemas y que,  por otra parte, es lo que nuestro corazón desea y anhela. En esa comunión no hay fusión, la persona no se anula pero hay una extinción de la soledad del yo que todos anhelamos.  Somos hijos de este siglo que huye de la soledad del yo del existencialismo y del fracaso del yo en relación del personalismo y corremos el peligro de diluirnos en una cultura global. Pero esto no nos llena y sentimos que estando hechos para una comunión mayor. Anticipo de ella es la Eucaristía. Mañana seguimos experimentado esto que tanto deseamos. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.