SANTA CATALINA DE SIENA

Hoy interrumpimos el ciclo de la Pascua para celebrar a una de las patronas de Europa, a Santa Catalina de Siena, monja dominica que luchó por la unidad de la Iglesia y que sin haber ido a la universidad poseía una sabiduría sorprendente. Por eso proclamamos hoy este evangelio. Es el que suelo decir cuando alguien se acerca a confesar sus pecados. Precisamente la primera lectura habla de ello. No se si todos sabemos aprovechar este tesoro del Sacramento de la Reconciliación.  Hay quien dice que no tiene pecado y como dice San Juan se engaña, como el alcohólico o el adicto al juego que afirman que no tienen ningún problema. Hay quienes  reconociendo su pecado se niegan a confesarlo a otro y “se confiesan con Dios”, perdiéndose así el poderoso efecto liberador que tiene el “decir los pecados”. Es como si uno reconoce que su alcoholismo luego no va a un grupo de terapia a contarlo porque dice: “yo controlo”, se engaña también.  El pecado tiene una dimensión comunitaria que requiere una mediación comunitaria para ser solucionado. Jesús ha querido que seamos servidores de esa solución hombres igual de pecadores. Está en la lógica de la Encarnación. Catalina vivió en una época de la Iglesia con dos papas. Y amó a la Iglesia, a aquella Iglesia, no fundó otra, luchó por sanarla. Cuando yo me confieso con un hermano sacerdote estoy luchando por la Iglesia y no me monto mi salvación particular. Y finalmente para aceptar esto no hace falta ser muy entendido y sabio sino sencillo de corazón. Te animo en esta Pascua a reconciliarte sacramentalmente. Feliz día y bendiciones.  Para ver las lecturas pincha aquí.