SEMANA TERCERA PASCUA CICLO A DOMINGO

Nos dice San Pedro en la segunda lectura que tengamos nuestra esperanza puesta en Dios. Y ¿qué podemos esperar de Dios? Los dos discípulos que caminaban hacia Emaús habían sufrido una gran decepción porque lo que ellos esperaban, “esperábamos que él iba a liberar a Israel”, no se había cumplido. Hoy sería el día grande al Virgen de la Cabeza. Allí suben muchas personas buscando el consuelo y la ayuda de una Madre, y la encuentran, vaya que la encuentran. Y Ella siempre anima a escuchar a su Hijo, a escuchar su Palabra: “haced lo que Él os diga”; para no ser torpes y necios y no perder la perspectiva de la esperanza que podemos tener, que va más allá de este valle de lágrimas.  Cuando nos encontramos con Jesús aparece un nuevo horizonte en la vida y todo, hasta el sufrimiento adquiere un nuevo sentido, el sentido del amor.

En nuestra relación con Dios todos sufrimos decepciones, lo importante es no comernos solos eso sino ser capaces de sacarlo, de compartirlo con otro. Por eso es tan importante el acompañamiento. Me entristece cuando veo personas que después de conocer a Jesús y tener un tiempo de enamoramiento, cuando llega el momento de empezar un camino acompañado por otros, se repliegan, y se echan atrás.  Se empeñan en vivir su fe de forma individual y cuando llegan las pruebas, las decepciones, no tienen a alguien que les ayude a salir de la ofuscación. Se dejan engañar por el enemigo que les convence “no merece la pena, Jesús no te está ayudando como tú necesitas”. Si tienes compañero de camino este te podrá sacar de ahí y con la Palabra de Dios te ayudará a tener una nueva visión de lo que te sucede.

Y reconocieron a Jesús al partir el pan. Seguimos viviendo esta Pascua sin poder partir el pan reunidos. Estos días han surgido iniciativas plasmadas en vídeos para pedir a los obispos que hagan lo posible por volver a celebrar la Santa Misa en los templos con toda la seguridad y el cuidado que sea posible. Me uno a esa petición sin entrar en debates de si la Eucaristía y un derecho o un don. Las dos cosas se pueden decir en diferentes sentidos y contextos. No presionamos ni exigimos sino que animamos a nuestros obispos, que ya lo han hecho, a insistir en este tema con responsabilidad cívica pero con audacia pastoral también. Fui de los primeros en parar la actividad parroquial y creo que ha llegado el momento de empezar a dar pasos con creatividad para volver a celebrar la Eucaristía y otros sacramentos. Como ya he compartido esta semana, estoy a vuestra disposición para confesar  y recibir la Comunión. Es lo que podemos hacer por ahora. Esta tarde, a las 17.00, vamos a reunir por Zoom para ver un video de lo que vivimos el domingo pasado en las calles del Barrio. Los videos no estarán públicos en Youtube hasta que no sea levantada la cuarentena. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.