SEMANA SEGUNDA PASCUA MARTES

El símil del viento no significa que los que renacemos seamos personas sin dirección que vamos y venimos como una veleta sino personas libres. Y una de la mayores libertades es la que se refleja en la primera comunidad cristiana, la libertad sobre los bienes materiales. El afán de poseer tiene una raíz muy lógica, la propia subsistencia. Estamos programados para la supervivencia y cuando no la queremos estamos enfermos, depresivos. Pero cuando uno nace del Espíritu busca un bien común por encima del bien propio, porque  no busca su propia supervivencia sino la de la comunidad. Ahí empieza la verdadera libertad y es posible vender un campo y compartirlo. Esta crisis ha puesto en el centro el bien común. Podemos haber obedecido por imperativo legal, pero creo que muchos lo hemos hecho con libertad, poniendo el bien común por delante del propio. ¡Qué oportunidad para crecer en libertad y  amar más! Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.