SEMANA SEGUNDA PASCUA LUNES

Nuestro nacimiento del agua y del Espíritu fue el bautismo. Es algo tan tan grande que lo podemos renovar y precisamente  hace una semana que  lo renovamos. Renovar no es solo recordar y celebrar  como los aniversarios de boda o los cumpleaños. Cuando renovamos el bautismo sucede una nueva efusión del Espíritu que no deja de derramarse, es como una fuente que siempre está corriendo y nosotros no dejamos nunca de llenarnos de él. En la primera lectura se nos narra cómo a las pocas semanas o incluso días de Pentecostés los discípulos volvieron a pedir fortaleza para dar testimonio, y recibieron de nuevo al Espíritu Santo. Vivimos en un perenne pentecostés y podemos renovar sin cesar el nuevo nacimiento. Pues aprovechemos esta Pascua y cada día para ello. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.