DOMINGO DE PASCUA CICLO A

Nunca mas solos. Pedro no quiere hacer nada solo a partir de ahora. Recuerda que Jesús los enviaba de dos en dos. El querer él sólo solucionar la cosas le ha llevado a lo peor. Lo hemos visto en la Pasión. Y ahora, en esta mañana, no le importa apoyarse en uno más joven y más rápido que él. En uno que ha hecho el camino por delante. Van juntos al sepulcro. Muchas de nuestras dificultades en la vida son fruto de esa dificultad de dejarnos acompañar. Nos comemos muchos marrones solos, no los expresamos ni los compartimos. El discípulo es ese hombre o esa muer que ha alcanzado la sabiduría suficiente para dejarse acompañar en la vida y NUNCA MÁS SOLOS. A mí esto me salvó en un momento de mi vida que estaba con el agua al cuello y a punto de tirarlo todo por la borda.  Durante estas semanas confinados hemos estado acompañándonos, par que nadie se sintiera solo. Vamos a intentar en la medida de lo que podamos seguir haciéndolo e incluso quien pueda y quiera que se pase por la parroquia para hablar y rezar con las medidas de precaución precisas.

Ahora empiezan a entender. En la última cena Pedro no entendía nada, ver el sepulcro vacío activó en ellos el principio de la comprensión de lo que ponían las escrituras. En nuestra parroquia el proceso de discipulado se hace en torno al Evangelio. Es cierto que se necesita formación en muchos campos. Algunos hermanos hicieron un curso de liturgia en Cuaresma y quedaron encantados. Pero el cimiento del proceso de discipulado es el Evangelio. Muchos discípulos leen cada día la Biblia y la meditan y cada dos semanas se reúnen para compartirla. Y es así como pueden entender. Pasar de la lógica que en un primer momento expresa María “se han llevado el cuerpo del Señor” a la lógica de Dios “que había resucitado de entre los muertos”.  En esta Pascua seguimos orando día a día con la Palabra y compartiéndola en grupos por los medios digitales.

Dice San Pablo en la segunda lectura que nuestra vida está escondida en Dios. Anoche yo hablaba de que Jesús también estuvo confinado en el sepulcro pero salió victorioso porque no está hecho Él para estar encerrado. Tampoco nosotros. En los relatos de la Pascua que vamos a ir leyendo hasta Pentecostés saldrá varias veces esto de que los discípulos estaban encerrados con miedo. Anoche yo soñaba con una Vigilia de Pentecostés el 30 de mayo. Confío que ese sábado ya podamos reunirnos y celebrar como nos gusta al Señor. El confinamiento también tiene como positivo que tenemos más tiempo para orar, para leer, para encontrarnos con Jesús.. La Iglesia no está encerrada con miedo, está cuidándose y aprovechando para prepararse para la Misión.  Vivamos este tiempo como esos encuentros de calidad de los discípulos con Jesús resucitado donde él les daba el toque final a su preparación.  Pronto podréis comer la Pascua que tanto deseáis. Ánimo. Feliz Pascua de Resurrección y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.