MARTES SANTO 2020

Desde el seno materno, como Isaías, somos gestados y preparados para la misión más grande que es la de dar la vida, la vida que se nos regala es un regalo para los demás. Pero en esta misión experimentamos nuestra limitación más radical, la que más nos humilla: que no podemos amar siempre y en todo. Nos pasa como a Pedro que nos envalentonamos y nos creemos capaces de todo… pero no podemos amar como ama Jesús, no podemos ir a donde va él. Es la paradoja del discípulo llamado a seguir al maestro hasta la cruz, negándonos a nosotros, pero cuando llegamos a los pies del Calvario dejamos allí nuestra cruz y salimos corriendo. A veces podemos llegar  incluso a venderlo como Judas. En esta limitación y pobreza somos amados por Jesús. Él nos conoce y nos ha elegido. Renovemos nuestro si a Él en este Martes Santo pero con humildad con la humildad de Pedro después de la Resurrección: “Señor tu lo sabes todo tú sabes que te amo”. Feliz Martes Santo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.