DOMINGO DE RAMOS CICLO A

La primera es la HUMILDAD dice la oración colecta de hoy “Ho Dios que hiciste que tu Verbo se encarnase y soportara la cruz para imitásemos su ejemplo de humildad”. Este día es el pórtico de la Pasión. Jesús llega a Jerusalén en un humilde borrico como rey manso y humilde.  Se rebajó hasta la muerte y muerte de cruz. Otros años he hablado de empezar la Semana Sant como una escuela de humildad. Pero es que ya llevamos tres semanas de escuela intensiva. Esta situación que vivimos nos humilla como cultura, como nación y como personas. Nos creíamos algo y que poca cosa somos. Esta crisis nos pone ante nuestra verdad y nos baja los humos, que bien nos está viniendo y cuanto fruto vamos a sacar de todo esto. 

Lo segundo es el ABANDONO. Lo hemos cantado con el Salmo 21. Y en la Pasión de San Mateo es la única palabra que pronuncia Jesús en la cruz. Ya sabemos que este salmo acaba con una invitación a la alabanza. Pero este año resuena más que nunca esto del abandono. Están muriendo muchas personas solas, los hospitalizados están solos. Muchos se sentirán abandonados. Nosotros sabemos que no es así, que Dios no los ha abandonado. Hay ángeles como los capellanes, sanitarios con fe y co buena voluntad que les dicen estamos aquí. No estás solo, sé que hay sanitarios repartiendo cruces en los hospitales. Vi  hace días una imagen de unos ángeles entre la camas consolando y dando fuerzas. Rezamos por ellos para que puedan experimentar la presencia. La compañía y el consuelo del Espíritu Santo, como Jesús en la cruz. 

Los tercero es la ALABANZA. Jesús fue recibido con gritos de júbilo y de alabanza. Aquella gente deseaba la salvación y al que venía como Hijo de David. Estamos ya en el fondo de la curva del duelo de la cuarentena. Ya pasó el tiempo de la perplejidad y las bromas, el enfado y ahora la depresión. Pues no podemos dejarnos llevar por la tristeza y la angustia. La alabanza es una decisión. En estos momentos y en estas circunstancias decido levantar mi corazón, mis manos y mi voz para dar gloria a Dios que todo lo puede y que me ama. La alabanza es nuestra mejor arma. Y es como un arroyo subterráneo que dejamos salir y aflorar, brotar. Vivamos una Semana Santa de mucha alabanza no dejando que nos roben la alegría de la fe. Eso sí una alegría mesurada y respetuosa con el dolor. Feliz Semana Santa a todos. Para ver las lecturas pincha aquí.