SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN

Esta solemnidad tiene dos dimensiones una mariana y otra cristológica. Quiero fijarme en ella en María y escuchar su SÍ. Ella da un sí a Dios como nueva Eva y permite que la historia cambie de rumbo. Es un si libre y Dios lo necesita. Dios no hace nada sin la colaboración de la humanidad.  La encarnación del Verbo es una empresa con dos socios Dios y los hombres. Y en esa empresa la principal accionista es una mujer concebida sin pecado original. Ayer leía a alguien que decía que a partir de esta crisis ya nada será igual. A partir del SÍ de María ya nada fue igual. María formaba parte de los pobres de Yahvé que tenían puesta su esperanza solo en Dios. Nosotros formamos también parte de los pobres de Yahvé que hoy ponemos nuestra esperanza en Dios. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.