SEMANA TERCERA CUARESMA SÁBADO

Me ha llamado la atención dos figuras que emplea Oseas en la primera lectura, la lluvia que empapa y el rocío mañanero que se evapora rápidamente. Contemplando a los dos hombres de la
parábola creo que el fariseo es como el rocío, su oración está llena de orgullo, se levanta un poquito pero pronto se desvanece. La oración del publicano es humilde mira hacia el suelo, está en la tierra que tiene sed de Dios y se deja empapar por su Misericordia.  Dios empapa la tierra con su paz como dice un canto de Taizé, como la lluvia empapa hoy la tierra. En este tiempo en que estamos siendo humillados por este enemigo invisible, cuando el rocío de nuestra soberbia se seca, dejémonos empapar por Él. En este sábado con María nuestra madre de la Misericordia. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.