SEMANA SEGUNDA CUARESMA CICLO A DOMINGO

Abrahán salió de su tierra para peregrinar en busca de una tierra donde viviría un pueblo salido de Él. Abrahán era un soñador. Dios lo escogió porque era capaz de soñar a lo grande, de esperar lo que no veía. Ese sueño de Abrahán fue cumplido pero Dios tenía para la humanidad sueños mucho, pero que mucho más grandes. Cuando Abrahán salió de Ur no cabía en su mente ese designio que se ha manifestado en Jesucristo: nada más y nada menos que la vida para siempre en Dios. No se trata de una tierra sino del cielo y no se trata de una descendencia según la sangre sino de ser hijos de Dios. 

Jesús subió a la montaña y llevó consigo a tres de sus discípulos para hacerles un regalo. Quiso mostrarles lo que no se ve, lo que escondía la encarnación, la trama amorosa de lo que estaba por venir: su pasión y su muerte. En los sacramentos vemos signos, gestos y palabras, pero no vemos lo que sucede realmente. Así ocurría con la misión de Jesús y sobre todo en la cruz. No se percibe la gloria, no se experimenta el amor en un primer momento. Muchos conocían a Jesús, sus parientes y vecinos, los que lo escuchaban incluso los que habían sido curados por Él. Pero sólo unos pocos conseguían descubrir quien era realmente y la dimensión de su misión. Muchos ciudadanos de este país, vecinos de este Barrio saben de Jesús. Pero sólo unos pocos han tenido un encuentro personal  donde han descubierto su amor y la posibilidad de tener una relación con Él. 

La Misión de la Iglesia es que los pocos sean cada vez más. Que uno a uno, de dos en dos, de tres en tres, vayan subiendo a la montaña al encuentro con Jesús. La misión de hacer discípulos comienza por facilitar que las personas conozcan a Jesús y se enamoren de Él. Y como enamorados se vuelvan locos por él, estén entusiasmados por conocerlo más, por pasar ratos con Él. Que sientan el subidón de saberse mirados y amados por Él. Con ganas de contarle a los demás lo que les está pasando. Que sean capaces de decirle a Jesús “te quiero”.  En la parroquia tenemos métodos y momentos como Alpha, oración 4G que pueden ayudar a esto. En la Diócesis se ofertan Cursillos de Cristiandad y Retiros Emaús para lo mismo. Pero es importante que todo lo que hacemos en la Parroquia esté enfocado a esto, o por lo menos que no estorbe a esto. Cofradía y demás grupos y actividades deben servir o al menos ayudar, a que hombres y mujeres de nuestro Barrio se encuentren con Jesús. ¿Has vivido ese encuentro tú? ¿Cuidas que no se apague ese fuego? Si no lo has vivido ¿A qué esperas? ¿A quién has llevado al Tabor? Feliz fin de semana y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.