JUEVES DE CENIZA

La liturgia de hoy nos muestra la meta al final del camino. Después del éxodo el pueblo ve ya la Tierra al otro lado del Jordán. Jesús también muestra a sus discípulos la resurrección como meta de su pasión. No son iguales las dos metas porque la Tierra prometida no es una meta definitiva, esa bendición puede esfumarse si no son fieles. La Resurrección ya sí que es irrevocable porque es  fruto del sí de Jesús por él y por nosotros en la cruz. Toda la vida es un buscar el modo de unirnos a ese sí de Jesús. De ir en pos de Él diciendo no a todo lo que no es compatible con su sí. Yo quiero esa meta y quiero vivir una vida llena de síes pascuales. La Cuaresma es un buen entrenamiento, empezamos. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.