SEMANA SEXTA TO MARTES

Que fina es esta carta de Santiago. Va al grano. Hoy nos desmonta un engaño muy serio. Confundir una prueba con una tentación. La tentación nunca viene de Dios. Dios las permite porque son una regla del juego, una consecuencia de la libertad de los seres humanos y del tentador. Las pruebas tienen una finalidad buena, que perseveremos y nos hagamos más fuertes. Dios las permite y a veces las diseña para nuestro bien. Por eso son tan diabólicos programas de televisión tan nefastos como la isla de las tentaciones donde las parejas se exponen a ser tentados. Demos gracias a Dios por las pruebas y pidamos fuerza para no caer en la tentación. Para ver las lecturas pincha aquí.