FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

Estoy organizando el material que tengo de música y pasándolo a un disco duro porque ya no utilizo DVD. Y también han salido CD con fotos. Entre ellas fotos de familia, de navidad, bautizos, días de campo y también días de hospital. Entre otras cosas he ojeado una cuaderno en el que de pequeño escribía de vez en cuando. Todo esto me ha removido mucho, en estas fechas y en estos días que ando tan sensible. Y me he dejado sentir lo grande que es mi familia, la familia en la que he nacido y he crecido. Doy gracias a Dios por mi padre del que siempre me dicen: “que bueno era tu padre”; gracias por mi madre que sin haber tenido padres ha sabido ser una madre maravillosa; gracias por cada una de mis cuatro hermanas cada una diferente y las cuatro me han modelado. En mi familia he sido yo mismo, sin caretas ni falso yo. Allí he sido aceptado y querido. Allí he aprendido a amar sin condiciones ni premisas. 

También en mi familia he sufrido, en todas las familias hay sufrimiento. Y no sólo por las enfermedades y por los problemas económicos. Sufrimos en las relaciones y en la convivencia. No somos perfectos y metemos la pata continuamente. Esas malas experiencias, algunas son solo anécdotas que dejan marcado a un niño. Otras son verdaderos episodios de abuso. Estas experiencias nos dejan marcados para siempre. Nos afecta hasta los que viven nuestras madres durante nuestra gestación.  Y esto, por mucho que sepan los padres, que tengan cuidado, es inevitable. Sólo en la Sagrada Familia no hubo heridas, sólo Jesús dios y hombre perfecto supo vivir las malas experiencias sin ser herido. En los planes de Dios entran estos episodios dolorosos y él, con su infinita sabiduría y con su amor sabe sacar bien de todo. Por eso podemos decir “benditas heridas” cuando somos capaces de sanar, de abrazar nuestra historia, de perdonar. El pasado deja de ser un fardo pesado para pasar a ser una escuela de sabiduría en el amor. Os invito a verlo así. No es algo mágico ni sencillo. Requiere trabajo y esfuerzo con la Gracia de dios pero es posible. Muchos que han hecho el curso del perdón en la Parroquia de San Pedro Poveda y les ha ayudado mucho. 

Lo tercero que hoy quiero compartir es el grave problema que tenemos con la banalización de la sexualidad. Muchas personas ya ven perfecto que los novios que se casan en la Iglesia vengan de convivir, muchos también ven algo aceptable la pornografía, no tantos pero bastantes ven normal tener un follamigo… se multiplican los casos de agresiones sexuales y ya se escucha un run run en el horizonte de hacer aceptable la pederastia. A nuestros jóvenes los forman las series que ven, los youtuber que siguen y la música que escuchan. Los adolescentes piensan que una relación sexual es como comerse un yogurt cuando me apetece. No saben porque nadie se los dice que la sexualidad toca el alma. Si te la toca bien es un gozo, pero si te la toca mal te hace carbón. Los hijos de las tinieblas son astutos pero el Amor de Dios es más poderoso. Tenemos que discernir bien y separar luz de tinieblas y apoyar todo lo que sea luz. Nos jugamos mucho en todo esto. Gracias Señor porque tu Espíritu no deja de suscitar caminos nuevos para este grave problema. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.