NAVIDAD 2019

Ayer no escribí la homilía porque desde el día 24 he estado volcado en mi madre que está en una residencia ya muy mayor.  Esta circunstancia me tiene intranquilo y muy sensible. La sensación que tengo cada Navidad en la Parroquia de abandono ayer se amplificó. Me refiero a esa sensación de ver al rebaño disperso y despistado. Vivimos una hermosa experiencia de comunidad a lo largo del año y cuando llegan estas fechas tan entrañables nos quedamos muy reducidos. Un parte vuelven a sus pueblos y ciudades y otra se queda inmerso en las celebraciones familiares y no acude por la parroquia. Estos son días para pasarlos en familia. Estoy de acuerdo y confío en que esas celebraciones están llenas de navidad de la buena pero ¿no queda espacio para la Navidad de la Liturgia donde la comunidad cristiana recibe al Dios hecho hombre presente en la Eucaristía? Entiendo que yo soy cura, tengo otra visión… precisamente por eso, porque soy célibe y no he formado una familia biológica, para amar a los hombres como los ama Dios, tengo más visión y soy más sensible. No estoy regañando estoy tratando de expresar cómo me siento, los sentimientos de un pastor en Navidad. 

Dicho lo cual ayer prediqué sobre el deseo que Dios tiene de nosotros. Cuando colocamos el cielo sin estrellas con la frase “GLORIA A DIOS EN EL CIELO” pedíamos a Dios que aumentase en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo. Durante este Adviento hemos trabajado ese deseo. Ahora llegamos a la Navidad y descubrimos que El que ha bajado del cielo a la tierra, lo ha hecho porque desea nuestro amor, desea tener una relación con nosotros. Desea que la Tierra sea el cielo. A mí me ayuda mucho pensar en esto, y dar gracias a Dios por esas ganas que tiene de estar conmigo, Él ha venido por mí, se ha encarnado y ha nacido para mí. Jesús es un regalo personalizado para cada uno de nosotros. El VERBO tiene una palabra personal para cada uno. 

Como las estrellas del cielo del presbiterio. No hay ninguna igual a otra. Cuando dimos el material a los niños una madre preguntó si no había un molde. No dimos molde porque queríamos precisamente esto. Un cielo de estrellas todas diferentes. Así como somos cada uno estamos llamados todos a una misión única también. La de llevar a otros a Jesús. En el centro de la frase “EN LA TIERRA … A LOS HOMBRES” falta la palabra PAZ. Porque la PAZ es Jesús que está en el Sagrario. Pues las estrellas que guían en la noche a los navegantes, somos cada uno que guiamos a otros a Jesús. En esta Navidad, no abandonemos la Misión, no hay vacaciones para la relación con Dios, seguimos siendo Discípulos  Misioneros. Es cierto que en muchos el deseo de Dios está casi apagado, pero también hay muchos buscadores como los magos que andan buscando estrella en el cielo. Feliz Navidad y Bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.