INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

El Salmo de hoy habla de la Victoria de Dios ¿Qué victoria? Dios le ha metido al mal un gol por la escuadra en toda regla. Celebramos el gol que supuso la concepción de María sin pecado original. Y sería estupendo que lo celebrásemos con tanta emoción y alegría que cuando la gente celebra un gol de su equipo. Me pregunto si de verdad nos lo creemos o es que estamos encogidos y acomplejados. Si se trata de lo segundo me tengo que preocupar menos, pero si se trata de lo primero tenemos un problema gordo. Desde la concepción de María la historia de la humanidad ha cambiado de tumbo definitivamente y no hay marcha atrás. Esto se merece saltos de alegría.

Estamos en el Adviento en clave de deseo. La semana que acaba nos centramos en el deseo de Dios. En despertarlo y mantenerlo vivo. Hoy vemos a María que recibe algo que ni ella deseaba. Según la tradición no deseaba ser madre, había decidido permanecer virgen, como un cacharro inútil en un cultura donde las mujeres sólo servían para traer hijos al mundo. Alguno ha sugerido que María soñaba con ser la sierva de la madre del Mesías. Y resulta que va a ser madre y madre del Mesías. Tanta sorpresa la supera y por eso teme, por eso tiembla. Y da un sí que hace posible que el sueño de Dios se haga realidad. 

Porque estaos hechos para sueños y deseos grandes (como dice una campaña publicitaria “no tenemos sueños pequeños”) Estamos diseñados para desear lo más grande, no conformarnos con la mediocridad sino alcanzar el máximo de nuestras capacidades, y aún más, porque deseamos la santidad. Y estamos hechos para tener buenos deseos. ¿por qué tenemos entonces a veces malos deseos como cuando deseamos el mal a otros en el rencor? Porque estamos engañados, hemos caído en la trampa de la tentación. El enemigo nos presenta el mal como un bien. Por eso necesitamos discernir para no caer en el engaño. Para saber desear siempre lo bueno y lo santo. Seguimos en Adviento alimentando el deseo de Dios dispuestos a dejarnos sorprendernos como le sucedió a María.  Feliz día y bendiciones.  Para ver las lecturas pincha aquí.