SEMANA TRIGÉSIMO TERCERA TO LUNES

“Jesús Hijo de David ten compasión de mí”. Unos monjes del monacato primitivo oriental empezaron a orar sin cesar con esta frase al ritmo de la respiración. Es la oración del corazón. Nuestro corazón late con esta sencilla jaculatoria y lo único que hacemos es llevarla a la mente, hacerla consciente. Vivir así, con una oración constante y sencilla nos ayuda estar en paz, a librar la mente de pensamientos tóxicos, a caminar en humildad como mendigos que somos y suplicamos. Vivamos el día de hoy con esta oración del corazón. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.