SEMANA TRIGÉSIMA SEGUNDA TO CICLO C DOMINGO

Los saduceos eran los materialistas de Israel en tiempos de Jesús, por eso negaban toda vida más allá de la muerte  ¿Cómo siendo judíos podían negar esto? Porque en el judaísmo la fe en la resurrección apareció tardíamente. El libro de los Macabeos fue redactado en torno al año 124 a. C. Y es el testimonio del Antiguo Testamento más claro y muy tardío de la resurrección de los muertos. Cuando decimos resurrección no estamos hablando de la pervivencia del alma, que era algo que compartían muchas religiones, sino de la recreación del cuerpo en una nueva vida. Uno de los hermanos martirizados afirma que espera recuperar de Dios las manos que le cortan en la ejecución. La cuestión que plantean los saduceos a Jesús parte de una concepción de la vida más allá de la muerte como una mera continuación de la actual, de la que los saduceos se mofaban. 

En el mundo pagano era también algo sin sentido. Cuando Pablo habló en Atenas de que Jesús había resucitado los griegos se rieron y le dijeron “de eso hablamos otro día”. En el mundo helenístico el cuerpo, como todo lo material era algo despreciable y no tenía sentido que ningún mesías salvara la corporalidad. Cuando el cristianismo proclamaba la resurrección de Jesús y el “consuelo eterno y una esperanza dichosa” que es la resurrección planteaba algo totalmente nuevo y revolucionario. Me da la impresión de que hoy estamos en una situación parecida. La mayoría de la población piensa que después de la muerte hay algo. De estos una parte piensa que ese algo tiene algo que ver con Dios. Pero son muy pocos, ni siquiera todos los que van a Misa los domingos, que crean que nuestro cuerpo está hecho para la resurrección. Si estamos diseñados para que Dios se encarne, es que estamos diseñados para la vida gloriosa con él. 

¡qué consecuencias tiene esta creencia para nuestra vida? Obviamente en el tema de la muerte algo tendrá que ver con la forma de sepultar y honrar el cuerpo de los difuntos. Podemos donar órganos, incluso donar el cuerpo para la ciencia. Pero no podemos esparcir las cenizas como si pensáramos que “eso ya no es mi padre”. No es propio de los cristianos esto. Depositamos el cuerpo o las cenizas en el cementerio o dormitorio esperando la resurrección. Y también tiene que ver con el cuidado de nuestra salud, con el dar gracias por el cuerpo que somos, con el orar con nuestra corporalidad, con usar nuestro cuerpo para dar mucho amor  sanar heridas del cuerpo de otros… una corporalidad mal ajustada y mal vivida es fruto de mucho sufrimiento propio y ajeno. Y tiene que ver con la Eucaristía. Comemos lo que seremos y no sólo se alimenta el alma. Nuestro cuerpo se va preparando para la resurrección, para ser cuerpo glorioso. ¡Porque este cuerpo está hecho para resucitar! Feliz domingo y bendiciones.Para ver las lecturas pincha aquí.