SEMANA SEGUNDA ADVIENTO MIÉRCOLES

Ayer noche no descansé bien y estuve todo el día cansado. Cómo nos afecta el cansancio. No estamos lúcidos, saltamos a la primera, la paciencia y la capacidad de lucha se vienen abajo y nos cuesta mucho amar. Nosotros necesitamos dormir, pero Dios no, porque Él no se cansa. Nos cuesta entender esto porque nosotros sí que nos cansamos y a veces no es por no dormir lo suficiente sino por no vivir en el amor lo cotidiano. Yo personalmente necesito retos y novedades que me saquen de la rutina, porque la rutina me cansa. Me ordena y organiza pero me cansa. Vivir en un monasterio me costaría la vida. Y no siempre podemos escapar de la rutina por eso necesitamos cada día descansar en Él. Mirándolo a Él, en sus brazos dejar todo lo que nos agobia, la rutina machacona, los imprevistos que nos descolocan ¿Puede con todo? Sí, porque es Dios y lo ha creado todo y Él no se cansa. Feliz día y bendiciones.