SEMANA SEGUNDA ADVIENTO MARTES

Tengo unos amigos que han pasado por una prueba muy difícil. La niña que esperaban venía con malformaciones graves y no era viable. En contra de la opinión de los médicos siguieron adelante con el embarazo y la pequeña Alba vivió solo una hora. Decidieron traerla a este mundo para ser bautizada porque ella es una hija amada De Dios. Me he acordado de ella al leer el evangelio de hoy. Para Dios cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Igual que nadie podrá sustituir a Alba en el corazón de sus padres, ninguno somos pieza de recambio en el mundo ni en el corazón de Padre De Dios. A nuestro corazón de ratoncillo le parece increíble que Alguien pueda amar a todos y cada uno de los seres humanos de este planeta y de toda la historia. Y así es. No esperamos un Salvador cualquiera, no es un Pastor cualquiera. Es Jesús. Feliz día y bendiciones.