SEMANA SEGUNDA ADVIENTO CICLO C DOMINGO

Aparece Juan el Bautista en el Adviento. Juan recibe la Palabra de Dios en el desierto y sale a predicar por la comarca del Jordán, por toda la comarca dice el Evangelio. Como nosotros vamos a salir del desierto a recorrer todas las casas de nuestra feligresía, para que “toda carne ve la salvación”, para que todo vecino de  reciba la invitación, el anuncio de la buena noticia: que son amados por Dios. Nos ponemos en camino como nos invita la dinámica de Fano. En ese camino que hay que preparar. Un camino que si leemos en Isaías no es para el Señor sino para el pueblo que vuelve a Jerusalén después del exilio. Con esta Misión estamos preparando un camino de vuelta para muchos. Hay valles que rellenar y montañas que rebajar, tramos escabrosos que arreglar.

Como dice San Pablo a los de Filipos, con la Misión somos colaboradores del Obispo (ellos de Pablo), en esta obra buena que el Señor comenzó y que confiamos llevará a término. Esto de la Misión no es un invento del Obispo, una ocurrencia suya personal. Es una llamada que viene del Señor, es su obra. Colaboramos con el Obispo pero en definitiva a quien le decimos sí o no a trabajar en la Misión es al Señor. En la Parroquia hay móviles al pie del altar para que quien quiera, pueda simbolizar su SI a la Misión, a esta llamada del Señor, colocando en la corona de Adviento ese móvil decorado con un lazo.

Baruc anuncia la vuelta de muchos a Jerusalén: “En pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia el oriente y contempla a tus hijos: el Santo los reúne de oriente a occidente y llegan gozosos invocando a su Dios”. Nosotros también veremos la vuelta de muchos hermanos con la Misión. Y cantaremos: El Señor ha estado grande con nosotros. Con esta visión nos quedamos en este segundo domingo de Adviento, el Adviento de la Misión diocesana. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.