SEMANA VIGÉSIMO CUARTA TO CICLO B DOMINGO

¿Qué es la vida? Esta es una pregunta muy importante. Dependiendo de la respuesta que demos a esta pregunta así vivimos. Nuestros proyectos y las acciones de cada día están orientados por lo que pensamos que sea la vida. Los que piensan que la vida es algo que poseo se afanarán en disfrutarla a tope a sorbitos o a medida de botellón. Los que piensan que la vida es un regalo, se afanarán en darla, en hacer de ella un regalo para los demás, la mayoría día a día y algunos de un tirón. Hay personas que tras superar un cáncer mortal sienten que se les ha regalado una segunda oportunidad y entonces comprenden “lo que es la vida” y empiezan a darla. La palabra de hoy intenta ayudarnos a comprender la relación que hay entro lo que vivimos y lo que pensamos.

La misma relación que he expuesto entre lo que pensamos y nuestra forma de vivir es la que se da entre la Fe y las obras. Dice Santiago que una fe sin obras está muerta. Que la fe se muestra en las obras. ¿Quién es Jesús? Es la gran pregunta de este domingo. Los apóstoles afirman en boca de Pedro que es el Mesías, el Salvador que esperaban. Pero ¿qué mesías esperaban ellos? Un mesías según el pensamiento de los hombres, no según el pensamiento de Dios. Un líder social, un liberador del poder romano. Y de acuerdo con esa “fe” con esa mentalidad, ellos preparaban armas y se repartían los puestos del gobierno. Pero Jesús no es ese Mesías. Se lo expone con claridad. Él va a triunfar sobre el mal con la resurrección pasando por la muerte. No va a vencer al mal con el mal, con la violencia, sino con el amor.

Por eso es tan, tan importante no vivir la fe de forma individual. Fuera de un grupo pequeño donde soy acompañado y confronto mi fe, lo que pienso de Jesús con lo que me pasa. Si no hago esto suelen pasar dos cosas. Bien termino pensando como vivo, y me dejo arrastrar por la corriente y termino pensando: “esto no es tan grave… no hay que tomárselo tan enserio… hay que estar con los tiempos…” o bien lo que vivo entra en conflicto con esas ideas que me he hecho de Dios y termino creyendo que Dios me ha fallado, que no merece la pena seguirle, que no me quiere tanto como pensaba… Es decir que mi relación con Jesús no llega a afectar a mi vida cotidiana en todas sus facetas. Por eso al comenzar el curso pastoral no tenemos que preguntar si estoy dispuesto a seguir a Jesús. Si estoy dispuesto a perder tiempo libre y de ocio, a dejar de estar con los que mejor me caen, a acoger un método que quizá no sea el que mas me agrada, a dejar atrás mis planes personales para empezar un camino de DISCIPULADO con OTROS en un pequeño grupo. A lo mejor no es tu momento, pero piensa que no se puede estar toda la vida de novios no formales, que alguna vez hay que dar el paso a formalizar la relación. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.