SEMANA VIGÉSIMO PRIMERA TO CICLO B DOMINGO

Siempre he interpretado este momento de la vida de Jesús como una crisis sobre el seguimiento a su persona o una crisis de la Eucaristía en las primeras comunidades. Hoy me he dado cuenta de que el problema está en lo que Jesús dice, en su palabra. “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?”.  El Pueblo de Israel decidió al entrar en la Tierra Prometida servir al Señor, y lo hacen recordando lo que había hecho por ellos. Pero este Señor no tiene figura, imagen, rostro. Es el Dios del cielo que habla. La mediación entre Dios y el Pueblo es fundamentalmente la Palabra, por más que ellos se empeñen en ofrecer sacrificios y al final se tenga que institucionalizar el culto y el sacerdocio. Este Dios sin figura y que pronuncia sentencia con tanta justica, que tiene unos mandatos tan seguros, es duro de seguir. Muchas veces el Pueblo es calificado como de “dura cerviz”, es decir terco, que le cuesta someterse a la Palabra de Dios. San Pablo habla en la segunda lectura del sometimiento de la esposa al marido. No se trata de un sometimiento en un contexto de relación de la explotación y dominación sino en un contexto de amor. El esposo ama a la esposa como Cristo ama a la Iglesia y se entrega por ella. La Iglesia también vive una relación con la Palabra de su esposo no siempre fácil y fructuosa. Y nosotros, cada uno de nosotros ¿cómo es nuestra relación con la Palabra de Dios? ¿Podemos decir con San Pedro: “Señor, tú tienes palabras de vida eterna”? Cuando tenemos una relación seria y cordial con la Palabra de Dios nuestra existencia está llena de Vida, de la Vida de Dios. Os dejo con una nueva canción de Taizé sobre la Palabra con texto de Unamuno. “Tu palabra Señor no muere, nunca muere porque es la Vida misma. Y la vida Señor no solo vive, no solo vive, la Vida vivifica” Feliz fin de semana y bendiciones.  Para escuchar la canción pincha aquí. Para ver las lecturas pincha aquí.