SEMANA UNDÉCIMA TO LUNES

EL amor no nos sale espontáneo porque estamos heridos. Desde que nacemos empezamos a experimentar faltas de amor, afirmación y protección por nuestros padres y después por los profesores, los amigos, y todos de los que esperamos amor. Las heridas nos llevan a ser desconfiados y a pensar “no merece la pena amar”. Cuando nos ponemos manos a la obra y sanamos heridas empezamos a superar esa falta de libertad en el amor y somos capaces incluso de responder con amor a los que no nos aman. Ahí radica la verdadera libertad de la que habla Jesús en el Evangelio de hoy. No es un acto de puro voluntarismo. Es el movimiento natural de una personalidad madura y sana. Quiero decir con esto que no todos estamos obligados moralmente a vivir así. No todos podemos. No somos culpables de no poder amar en muchas ocasiones. Pero si somos responsables de sanar las causas de esa falta de libertad. De esto me habéis oído hablar muchas veces pero es bueno recordarlo una vez más. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.