SEMANA DÉCIMA TO CICLO B DOMINGO

Este fin de semana, viendo que las lecturas giran en torno al discernimiento he decidido explicar las reglas de primera semana de los ejercicios espirituales. Son unas reglas muy sencillas y útiles para tomar decisiones. San Ignacio vivió una profunda crisis al sufrir una fractura seria en la pierna que lo tuvo postrado. Mientras se recuperaba leía libros de caballería, como era costumbre en él y también vida de santos. Y descubrió que las vidas de los santos producían en él un efecto muy diferente a los libros de caballería. Estos le dejaban “desabrido”  y los otros “consolado”. Así fue descubriendo que hay dos estados espirituales fundamentales: consolación y desolación.

 

Estamos en consolación cuando experimentamos de forma profunda y duradera una inclinación a amar y servir porque se siente uno amado por Dios. Hay alegría interna y aumento de fe, esperanza y Caridad. Todo se ve con la mirada de Dios. Hay una paz y equilibrio difíciles de adquirir porque son regalo de Dios. Es mucho más que la alegría psicológica, es algo totalizante.  En consolación hay que praticar la HUMILDAD para no caer en la vanidad. Hay que dar gracias a dios por el regalo de estar en consolación. Y hay que estar preparados porque vendrá la desolación y debemos coger fuerzas. Guardar en el granero para cuando vengan las vacas flacas. En consolación dios nos está diciendo “vas por buen camino”.

Al contrario la desolación se caracteriza por la experiencia de ausencia de Dios y se llega a pensar “no merece la pena vivir”. Se apaga la fe, la esperanza y la caridad. Nos sentimos confusos y perdidos. No hay entusiasmo por servir a Dios y a los demás. Se ve todo de forma negativa. No es lo mismo que la tristeza psicológica y hay que aprender a distinguirlas porque se pued estar desolado sin estar triste. A la desolación se llega por tibieza, negligencia o pereza en la vida de fe, por rechazar las pruebas y dificultades y sobre todo por querer ser los cocineros de nuestra propia vida (yo me lo guiso y yo me lo como). Cuando estamos en desolación PACIENCIA y no dudar de que no durará siempre, que llegará la consolación. Es muy importante no hacer mudanza en desolación. No tomar decisiones sobre le estado de vida, sobre las grandes cuestiones de la vida. En desolación Dios nos está diciendo “ese no es el camino”.

A la hora de tomar decisiones es muy importante analizar en qué estado nos encontramos. Si estamos en consolación sentiremos deseos de ir de bien en mejor en el amor. El espíritu del mal ataca por nuestros puntos débiles. Si se nos propone un servicio o un compromiso tirará de la pereza, o incluso del miedo revestido de prudencia: “no es prudente que te metas en eso”. Si en consolación sentimos estas mociones que nos “tiran para abajo” es que Dios quiere lo que se nos propone. Ese es el camino. Si estamos en desolación esa misma propuesta nos parecerá desde el principio un fastidio porque estamos metidos en una espiral de negatividad y egoísmo. Cuando se nos propongan caminos de autoreferencia y egoísmo sentiremos hasta inercia en seguirlos. El mal espíritu quiere que vayamos de mal en peor, cuesta abajo y sin frenos y lo que se nos propone es un cambio de dirección, que claro, nos parece duro y difícil. Pues ese es el camino. En consolación el que molesta es el mal espíritu y en desolación el que molesta es el buen espíritu. Creo que no es necesario poner ejemplos. No quisiera que esta enseñanza sirva para que nadie se machaque sobre las decisiones pasadas tomadas en la vida. Lo importante es que de ahora en adelante seamos más astutos e inteligentes a la hora de tomar decisiones y sobre todo que no dejemos de consultar. La vanidad o presunción es uno de nuestros puntos débiles por donde el enemigo más nos hace caer. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.