SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR

Hoy en la Palabra hay dos palabras que resaltan Alianza y Sangre. La alianza nos habla de los anillos que llevan los esposos, se los colocan como signo del pacto que hacen en el matrimonio, entregarse el uno al otro para formar una comunidad de vida y amor. El matrimonio es un pacto, la alianza es un pacto. Toda la Biblia está llena de esta categoría, Dios quiere pactar con la humanidad, quiere desposarse con la humanidad. Nos creó para que fuésemos la esposa de si Hijo. En el Génesis Adán y Eva son el anuncio de esa boda que aparece en el final de la Biblia: las bodas del cordero. ¿Somos conscientes de que estamos desposados con Jesús, el Hijo de Dios?

La Biblia está escrita por un pueblo de pastores. Los pactos entre ellos se sellaban no con un documento sino derramando la sangre de un animal. Y decían: “el que rompa este pacto acabe como este animal”. El pacto entre Dios y su pueblo también se selló con la sangre de un cordero. Jesús selló con su sangre la definitiva y eterna Alianza entre Dios y la humanidad. El salmista no pensó cuando escribió esta oración lo que le iba a costar al Señor la muerte de sus fieles. Como dice la segunda lectura la Sangre de Jesús nos purifica de las obras muertas. Y este pacto es ya el definitivo, Dios no lo puede romper porque no puede negarse a sí mismo, a su Hijo que lo ha sellado en nombre de todos nosotros. ¿Cómo podremos pagarle a Dios el bien que nos ha hecho?

Pues no podemos pagarle. Pero sí que podemos vivir para ser fieles. Algunos cristianos son fieles al pacto hasta derramar su sangre, hasta dar la vida. Hace pocas semanas ocurría en Indonesia. Nosotros a veces nos echamos atrás ante la primera dificultad, ante la primera contrariedad. Por eso necesitamos renovar el pacto cada domingo, en cada Eucaristía. Igual que los esposos renuevan la alianza día a día en los detalles cotidianos y mantienen encendido el fuego de su amor con su vida íntima, nosotros volvemos a escuchar en cada Santa Misa: “esta es la Sangre de la Nueva y Definitiva Alianza” y nos ofrecemos con esa Preciosa Sangre al Padre. Yo vivo para perseverar en la Alianza que tengo con Cristo hasta la muerte y si me llega la muerte por su causa, serle fiel hasta el final. Feliz día del Corpus y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.