SEMANA TERCERA DE PASCUA MARTES

Esteban no hablaba con despecho sino con dolor, dolor por sus hermanos que se resistían al Espíritu Santo. Me identifico mucho con él porque yo también me relaciono con hermanos y hermanas que se resisten al Espíritu Santo. Algunos son viejos amigos de él pero la rutina y la açedia han apagado el fuego y se han acomodado a una vida Cristiana sin sabor. Se hacen a la idea de que todo está bien, pero no crecen, decrecen. Otros lo han descubierto hace poco pero no perseveran y como la semilla que cae en terreno pedregoso, ante una dificultad, por falta de raíz, se vienen abajo. Esteban quería hacer reaccionar a sus hermanos y acabó apedreado. No quiero acabar yo igual pero te animo a que te preguntes hoy: ¿me resisto yo al Espíritu Santo? Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.