SEMANA QUINTA DE CUARESMA CICLO B DOMINGO

Para la cultura semítica que empapa la Biblia el corazón es donde reside la voluntad, donde se toman las decisiones y por tanto desde donde funciona la libertad. Por eso dice el profeta que Dios quiere escribir su ley en los corazones de sus hijos. Ese Pueblo nada dócil que desobedecía una y otra vez quebrantando la Alianza. El profeta habla de una época en la que la ley, en vez de estar fuera de la persona, residiría en su interior. A unos más que a otros nos cuesta obedecer normas. A veces las vivimos como algo impuesto que nos priva de la libertad. La obediencia a la ley debe hacerse no por miedo o sumisión sino desde la libertad. Esa nueva ley escrita en los corazones es una profecía del don del Espíritu Santo, Dios en nosotros que nos hace verdaderamente libres, dóciles a sus inspiraciones, siendo obedientes.

La palabra de este último domingo de Cuaresma nos muestra la intimidad del corazón de Jesús en los días previos a su Pasión, es decir, las turbulencias de su decisión. Jesús oraba con gritos y con lágrimas y sufría escogiendo la voluntad del Padre, siendo obediente. Como hombre era tentado y se le presentaba la cruz como algo absurdo e inútil. Pero Jesús, en la oración, descubría que su entrega daría fruto como la muerte del grano de trigo. Jesús nos previene a cerca de la gran tentación, el gran engaño que es vivir para uno mismo, amarse egoístamente. Ese camino de tiranía disfrazada de libertad lleva a la muerte y es estéril.

Va terminando la cuaresma, la del JUEGO DE LA ROCA. Empezamos con un propósito de poner nuestra vida poyada en Jesús que es roca fuerte, roca de refugio y fortaleza. Nos apoyamos en la libertad, en la obediencia de Jesús. A veces no terminamos de creer que se puede ser verdaderamente libre, es decir, tener claro lo que es verdaderamente bueno y escogerlo sin dudar. Pero es así. Es posible. El Espíritu Santo posee el corazón de los seres humanos y lo sana y lo purifica de heridas, engaños, tinieblas para que podamos caminar en la luz y tomar decisiones. Esto es lo que hemos pedido hoy en el salmo, un corazón puro. Dios está dispuesto a hacerlo ¿Se lo vas a pedir? Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas poncha aquí.