SEMANA TERCERA CUARESMA MARTES

Sigue resonando en mí el Retiro del Domingo. Predicaba sobre la condescendencia de Dios. En esta parábola aparece un Rey que perdona una deuda impagable. El Rey está por encima del protagonista que puede llegar a pensar que esa deuda no hace estropicio al Rey que tiene todo cuanto desea. Ese Rey no necesita ese dinero y lo perdonado es para él calderilla. Vivir una relación con un Dios distante introduce, sin que nos demos cuenta, un elemento que pervierte la relación y nos convierte más en señores de los demás mas que en hermanos. Nos volvemos distantes e incapaces de empatizar. El protagonista no se puso en el lugar de su deudor. Miremos a la cruz para comprender que el pago de nuestra deuda le ha costado al Rey la vida de su Hijo. Quizá así adquiramos, como dice Azarías, un corazón contrito y humillado. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.