SEMANA CUARTA TO MIÉRCOLES

Jesús no pudo hacer nada entre sus paisanos y parientes. La familiaridad era un obstáculo para poder ser puente entre ellos y el Padre. La familiaridad no casa bien con el carisma. Tenemos una percepción deformada de la persona que ha recibido un carisma, como si no fuera ”normal”, del mismo barro que los demás. Los paisanos de Jesús, los que lo habían visto crecer y trabajar con sus manos, no podían entender que ahora esas mismas manos curaran a los enfermos. Jesús no había estudiado en ninguna escuela, no entendían “esa sabiduría”.  Dios actúa y obra en lo ordinario, en lo cotidiano. No hay para los cristianos esa separación entre sagrado y profano.  Pero actúa a través de su Espíritu Santo que rompe esquemas que tenemos de lo religioso. Dejémonos sorprender hoy y siempre por esa acción del Espíritu Santo en nuestra vida. Feliz día y bendiciones.  Para ver las lecturas pincha aquí.