SEMANA CUARTA TO MARTES

David es un icono, una imagen De Dios. Su hijo Absalón quiere arrebatarle el trono y provoca una guerra civil. Y cuando muere el Rey no celebra la victoria sino que se lamenta y se duele. El cuadro se termina de pintar cuando Jesús predica que el padre recibe al hijo con ternura. Quizá ahí no hubiera llegado David pero Dios sí. Dios es siempre mayor que nuestras imágenes de él. Se nos escapa y no podemos clasificarlo, manipularlo. Es vedad que los sencillos como esta mujer se acercan  a él con un sentido casi mágico y arrancan una curación de Jesús.  Por eso precisamente, porque el amor De Dios no puede ser clasificado en esquemas teológicos. Acerquémonos hoy a este Padre más padre y diferente a todos los padres que hayamos podido conocer. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.