SEMANA CUARTA TO CICLO B DOMINGO

Vivimos en una cultura sin maestros. Se dice que los maestros en la escuela han perdido la autoridad. Estamos tan informados y tenemos tanta información al alcance que andamos engañados pensando que no necesitamos maestros. Obedecemos a lo que se nos manda por miedo a las consecuencias, como a las normas de tráfico y los agentes de policía; pero no tenemos figuras de autoridad. Esas figuras son las personas a las que seguimos y escuchamos porque nos han persuadido. Son esas personas que sabemos que nos quieren y confiamos en que lo que nos dicen es bueno para nosotros. Las personas que tienen autoridad huelen a personas coherentes, que se creen lo que enseñan y lo viven. Jesús enseñaba con autoridad.

Los maestros de su época lo miraban por encima del hombro porque no tenía título. No había sido discípulo de ningún rabí como Saulo que había sido discípulo de Gamaliel. Jesús era el carpintero de Nazaret y encima galileo.  La gente sencilla en cambio lo seguía, estaba “pendiente de sus labios” porque habían olido su santidad, su autoridad. Nadie puede decir “amaos unos a otros como yo os he amado”.

En esta cuarta semana del tiempo ordinario, descubrimos un nuevo matiz en el rostro de Jesús. Es el maestro, el que enseña. Y no enseña teorías sino su misma vida. Ojalá escuchemos hoy su voz. Salgamos de la estupidez de pensar que no necesitamos maestros. Dejémonos persuadir por la autoridad de Jesús y tomemos la decisión de escuchar cada día su palabra confiando en Él. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.