22 DICIEMBRE

Las mujeres rompen de alegría en alabanza a Dios porque sus vientres están llenos de vida. Se sienten dichosas porque pueden dar vida. Una era estéril y la otra virgen. Ambas se sienten débiles y desprotegidas en un mundo de varones. Pero Dios se fija en su pequeñez y les hace el regalo de la fecundidad. En ellas se cumple lo que proclaman, que Dios levanta del polvo a los desvalidos. Yo quiero entonar mi MAGNIFICAT a Dios que tantas veces me ha levantado del polvo y se ha fijado en mi humillación. Ante Él nada valen mis títulos ni mis capacidades. Soy un pequeño que nada sabe y nada puede, muy débil e inseguro. Ante Él no valen máscaras y disfraces. Él me conoce bien y sabe del barro que estoy hecho. Él se ha fijado en mí y me ha levantado a la dignidad de hijo suyo, me ha devuelto la imagen y semejanza que el pecado había desdibujado. Bendito sea mi Dios que me ama y me restaura, bendito por siempre. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.