SEMANA PRIMERA ADVIENTO CICLO B DOMINGO

En mi Diócesis hemos empezado el Adviento con una dinámica muy chula basada en el Scrabble: “tómatelo en serio esto no es un juego”. Voy a poner las imágenes cada domingo. Esta primera semana el lema es “Vigila tu juego”.  Para poder jugar hay que estar pendientes del juego con la cabeza y los sentidos. La cultura que vivimos de tanto estímulo, con tantas ofertas no nos ayuda en nada a vivir el momento con atención y concentración. Yo no soy TDH diagnosticado pero noto que algo tengo. Me cuesta pero tengo que confesar que a veces cuando estoy consagrando en la Eucaristía estoy pensando en otra cosa que tengo que hacer. No vivo el momento ni el presente. Y esto, tiene su importancia no solo para poder orar, sino para poder encontrar a Jesús que viene a nosotros en cada persona y en cada acontecimiento. Nosotros vivimos en el hoy entre la primera venida de Jesús y la que vendrá. Nos cuesta vivir en el hoy, gozando del momento no en el sentido egoísta sino en el sentido de plenitud. Vivir cada encuentro personal con toda el alma, todo el corazón y todo el ser. Sin capacidad de atención no podemos vivir verdaderos encuentros interpersonales y estamos con una persona pensando en otra. Yo me he propuesto para este Adviento trabajar el vivir el hoy.

La oración colecta de hoy pide que dios avive en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo que viene. Este primer domingo empezamos por el deseo de Dios. La lectura de Isaías es tremenda, una confesión de la realidad desastrosa de la vida sin Dios: “Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti”. Puede ser una descripción de nuestra realidad actual, nuestro mundo sin Dios. La respuesta a esta lectura es el precioso salmo 79. “OH Dios restáuranos que brille tu rostro y nos salve”. La respuesta es la súplica y no la queja. A veces de nuestros labios no sale más que la queja y es nuestra decisión abandonar la queja estéril y buscar una solución, dejar el victimismo para dirigir la mirada a Dios y suplicar: Señor ven, ven y restaura tu obra, mi vida y este mundo. Pongamos voz a la súplica de tantos sin voz que no pueden orar, tanto sufrimiento y desesperanza. Empecemos el adviento vigilando y avivando le deseo, la esperanza. Feliz domingo y bendiciones. Para ver la lectura pincha aquí.