SEMANA TRIGÉSIMO SEGUNDA TO CICLO A DOMINGO

Sabéis que los domingos utilizo los dibujos de “FANO” para los post de la homilía. Son geniales ciertamente. Pero la verdad es que no suelo verlos antes de colgar el post y me sorprendo la mayoría de las veces en que mi reflexión tiene poco o nada que ver con lo que Fano ha subrayado de la Palabra. Pies este domingo hemos pensado ambos en lo mismo. Si Jesús hubiera pensado una parábola en nuestro tiempo para explicar lo mismo que la de las vírgenes prudentes y necias, hubiera hablado de tener la batería del móvil cargada. La sabiduría de la que habla de forma tan preciosa la primera lectura nos capacita para saber emplear bien nuestra vida, el tiempo que se nos ha concedido y no desperdiciar las oportunidades, los kairós que se nos presentan. No andar dormidos y despreocupados.

Cuando no tenemos cuidado en cargar el móvil nos quedamos desconectados. La parábola subraya no solamente la prudencia sino también el aspecto relacional. Las vírgenes necias escuchan al final una frase terrible: “no os conozco”. Al apagarse las lámparas la relación se ha apagado. Cuando entrego el cirio encendido en los bautizos hablo de la luz de la fe en clave relacional: “que la relación que hoy comienza entre Dios y este niño no se apague”. Lo que nuestra lama ansía y tiene sed es de AMOR, de Dios. De tener una relación con él. Esa relación debe ser cuidada con prudencia y no dejar que se apague, que la batería se descargue. Participar en la Eucaristía cada domingo no es propio de personas buenas sino de personas sabias y prudentes, no somos  mejores que los que no participan, pero sí más sabios y prudentes porque sabemos que necesitamos cargar la batería, mantener la relación viva.

Cuando no hay relación con Dios las relaciones con los demás funcionan regular o mal. Las vírgenes necias les piden aceite a las prudentes y éstas les dicen que no, Podría parecer insolidario por su parte pero no lo es. Las otras, comodonas e inconscientes pretenden que las prudentes hagan por ellas lo que no han hecho, que hagan su parte. Y en las relaciones humanas unos no pueden hacer la parte de otro. Cuando una madre o un padre no asume su responsabilidad la abuela o el abuelo puede tratar de arreglarlo pero no será lo mismo. Ese hijo siempre experimentará que su padre o su madre no estuvo. En la vida no somos imprescindibles en tareas y roles varios. Pero en las relaciones más importantes nadie puede hacer lo que tú no haces. Una buena relación con Dios llena tu vida y tus relaciones de sabiduría y prudencia. Por eso no dejes que la batería se descargue y cuídala con prudencia. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.