SEMANA TRIGÉSIMO PRIMERA TO MIÉRCOLES

Creo que hace poco recordaba que escuché a un matrimonio de Estados Unidos que ellos vivían a de verdad lo de” nadie debáis nada más que amor”. Ellos no se endeudaban no se hipotecaban. Coincide que Jesús hoy nos dice que la base o el cimiento de su seguimiento es renunciar a todos los bienes. Yo vivo así, no tengo nada propio más que mi coche, algunos muebles, dos bicis y los dispositivos digitales. No tengo hipoteca ni plan de pensiones. A veces miro al futuro y pienso que soy un irresponsable porque pueden venir tiempos difíciles y puedo no tener pensión de jubilación o no tener casa. Pero me veo ahora, en mi presente y la libertad con la que vivo (que no es posible para todos) y la seguridad de verme sostenido por la comunidad (no tengo que preocuparme porque tengo una nómina mas que digna) no tiene “precio”.  No todos podemos vivir la pobreza evangélica del mismo modo pero sí que todos podemos simplificar nuestra vida  de modo que los bienes no afecten desordenadamente a nuestra libertad. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.