SEMANA TRIGÉSIMA TO MARTES

El café requiere su tiempo y se inventó el Nescafé instantáneo que tardaba menos y ahora con las cápsulas tenemos buen café al instante. Vivimos la cultura del no esperar. Pero el ritmo de Dios no es así. Él sigue haciendo las cosas al su ritmo como los ciclos de las estaciones o el movimiento de las galaxias. El Papa Francisco ha reforzado un concepto que estaba presente en la Iglesia pero relegado: la GRADUALIDAD. La perfección no se realiza en el acto sino en proceso. Desde el principio el Reino tiene en potencia toda la perfección pero ésta no se realiza en el acto sino poco a poco. La plenitud viene después de un proceso que hay que vivir con paciencia. El parto llega tras un embarazo. ¿Podemos hoy coger el ritmo de Dios e algún aspecto de nuestra vida? Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.