SEMANA VIGÉSIMO SÉPTIMA TO CICLO A DOMINGO

En Jaén empieza hoy la Feria de Octubre que se celebra en torno al día de San Lucas (porque ni es patrón ni nada). Hoy se notaban las ganas de fiesta, ya he visto a las primeras mujeres vestidas de gitana. Habrá quien no tenga ganas de fiesta por problemas de salud, muerte de seres queridos, paro…  ¿Y nosotros? ¿tenemos ganas de fiesta? Pues estamos invitados a una boda nada menos. Puede que tengamos las mismas ganas de boda que cuando recibes una invitación y vas de mala gana por cumplir. No es lo mismo que cuando quieres celebrar con los novios la gran fiesta de su matrimonio. ¿Tenemos ganas de fiesta? Invitados estamos, y nos puede pasar como a  los de la parábola que tengamos otras actividades que consideremos más importantes.  ¿Vamos a la Eucaristía los fines de semana como a una boda de cumplimiento o con ganas a la boda de un amigo? ¿Vamos con traje de fiesta o con traje de funeral? Ya sé que esto del traje de fiesta nos recuerda al Hijo Pródigo, al revestirnos de Cristo por el Bautismo de San Pablo… pero hay cuestiones mucho más básicas.

Y esas ganas de fiesta no dependen de la situación en que nos encontremos como con las ganas de feria. No es algo tan inestable como nuestro estado de ánimo que unos días está nublado y otros luce el sol. El que tiene “el corazón contento y lleno de alegría desde el día en  que Jesús vino a su vida”,  está acostumbrado a todo, a la hartura y la pobreza porque todo lo podemos en Cristo que nos conforta como dice san Pablo. Incluso podemos hacer fiesta  compartiendo la tribulación de otros.

Si tenemos ganas de fiesta invitamos a otros. “Vamos a la feria” se escucha en Jaén. Por eso esto de las ganas de fiesta no es una cuestión secundaria. Si tenemos ganas de fiesta  estaremos dispuestos a salir a los cruces de los caminos a invitar a todos los que nos encontremos. En Jaén hay un pueblo en el que todos los vecinos están invitados a las bodas. Así pasa en las Bodas del Cordero. El Padre invita no sólo al Pueblo de Israel, al de la promesa. Ha preparado un banquete para todos los pueblo dice Isaías.  Pero hay que salir a invitar, muchos no saben que se les espera. TODOS  están invitados. Cuando uno se decide a salir a buscar experimenta un gozo muy especial, os lo aseguro. Me pasa cuando voy por la universidad repartiendo flayer de la Pastoral Universitaria. ¡Qué subidón!

Seguro que en la feria va a sonar mucho la letra “venga que siga la fiesta de noche y de día”. La boda del Cordero es una fiesta que no tiene fin. El festín no acabará porque la muerte ha sido aniquilada por el Señor dice Isaías. Esto es lo que celebramos cada domingo. ¡Vamos a la fiesta! Feliz domingo y bendiciones.