SRMANA VIGÉSIMO SEXTA TO CICLO A DOMINGO

Jesús plantea a sus contemporáneos que son como el hijo que dice sí de boquilla pero luego no va. No habían reaccionado ante el anuncio del Reino. No habían acogido la buena noticia y habían preferido seguir con su misma vida. En cambio, algunos pecadores marginados de aquel tiempo habían recapacitado y después de estar diciendo no a Dios dieron un giro a su vida. La Palabra de este domingo, segundo de la “VIÑA”, tiene un profundo sabor a conversión. Pero como estamos empezando el curso pastoral no puedo dejar de hacer una interpretación vocacional.

Hay una llamada de un padre a trabajar en la viña. Y la respuesta de dos hijos. Uno que dice sí de boquilla pero no va y otro que se resiste pero recapacita y va. Nunca sobran trabajadores en la Viña. Al organizar la vida de la Parroquia siempre falta gente. Pienso que hay muchos hijos e hijas que no se sienten llamados, que como decían los jornaleros de la parábola del domingo pasado: “nadie nos ha contratado”.  Una de las propuestas del Plan Diocesano de Pastoral es implicar a los padres de los niños de catequesis, para que no sean menos receptores sino también protagonistas. Ayer me atreví a hacer esto. Pedí a tres madres que moderaran un debate en un pequeño grupo y otros ayudaron a poner a poner y recoger las mesas. Esto es lo primero que resuena en mi corazón este domingo: “no dejes de llamar, no dejes de enviar, hay tarea para todos”.

Otra reflexión que quiero compartir a la vista de la respuesta de los hijos al Padre es la motivación de nuestro SI al Señor. Nos encontramos con hermanos y hermanas que están trabajando en la Viña no por el Señor, con una conciencia clara de haber sido llamados por Él sino llamados por un amigo, o por el párroco que me ha convencido. Los que trabajan en la Viña sin una motivación profunda y anclada en Dios como: “estoy aquí porque Dios quiere que haga esta misión”, se les hace una carga el trabajo, terminan quemándose, crean mal ambiente quejándose y no edifican.  Son los que responden de boquilla, parece que han ido pero de verdad, de verdad no están trabajando.  Aquí reconozco mi responsabilidad como párroco que por falta de mano de obra a veces dejo que bautizados sin motivaciones verdaderas asuman responsabilidades. Y esto es un error porque esa persona no da fruto.

Hay días que termino muy cansado física y mentalmente del trabajo en la Parroquia pero no cansado espiritualmente. ¿Por qué? porque mi trabajo es una misión que me ha encomendado el Señor, estoy haciendo su voluntad y en el fondo de todo está el impulso del Espíritu Santo a Evangelizar, a contagiar a otros la alegría del Encuentro con Jesús. Hay días que no hay impulso vital, el mío propio, esos días Dios me permite experimentar que la Misión es suya, que él me sostiene y yo lo único que tengo que hacer es permanecer, perseverar en el Sí que le he dado. El sí que he dado al Señor a través del Obispo. No elegí venir aquí, me enviaron. No me he inventado una comunidad, la Viña estaba aquí estaba aquí antes de llegar yo. No elijo a los hermanos acojo a los que están y van llegando. En este domingo renovemos nuestro SI, purifiquemos lo que haya en él de boquilla y los que no lo han dado aún ese SÍ a darlo con libertad y generosidad.  Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.