SEMANA VIGÉSIMO CUARTA TO MIÉRCOLES

Cuando una persona no quiere abrir su vida a Dios cualquier excusa vale. Esta semana estamos acogiendo en la Parroquia a las familias de los niños de catequesis. Trato de hablar con todos. Les acojo y les invito a no limitarse a traer a su hijo a la sesión de catequesis y empiezan las excusas. Y me imagino las conversaciones de estos días entre algunos padres. Este párroco es así, este oreo es “asao”.  Me siento muy pequeño ante el Misterio que vivimos y tratamos de trasmitir. Es tan, tan grande que a veces me avergüenzo de lo que termina siendo para muchos. Pongo mis ojos en Jesús y pienso en cómo viviría Él esa situación. Con una visión clara sin dejar que el desánimo lo parara. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.