SEMANA SÉPTIMA TO CICLO A DOMINGO

Seguimos en el Sermón de la Montaña y llegamos a los pasajes más intensos, los que recogen lo nuclear del programa de Jesús que no ha venido a abolir la ley sino a dar plenitud. Hoy hemos escuchado la famosa frase de poner la otra mejilla. Bien interpretada no significa que los cristianos nos dejemos maltratar. No somos masoquistas ni nos gozamos en ser denigrados. Poner la otra mejilla significa renunciar a devolver mal por mal. Lo espontaneo y pulsional es que cuando nos sentimos agredidos lo devolvamos. Por puro instinto de supervivencia. No hacerlo en cambio es una acto de libertad después de un discernimiento, que si no sale espontáneo al principio con el tiempo no s acostumbramos a hacerlo.  Con esa sabiduría que el domingo pasado subrayábamos y que hoy de nuevo San Pablo nos recuerda, la que no es de este mundo, sabemos que la violencia no soluciona nada y rompemos el círculo vicioso en el que nos suele meter.

Jesús nos compara con los que no son hijos de Dios y con nuestro Padre Dios. Nos hace caer en la cuenta de que si actuamos como los que no son hijos de Dios nos ponemos a su altura. Y la altura a la que aspiramos es nada más y nada menos que la de Dios, que vemos en Él, en Jesús y su vida. Esa perfección es la meta del pleno desarrollo de nuestra capacidad de amar. Poco a poco va saliendo lo mejor de nosotros mismos. Esa es la labor de todo educador: sacar de cada uno lo mejor. Cuando no devolvemos mal por mal nos elevamos por encima de los violentos y vamos creciendo hasta la plenitud, hasta alcanzar la altura de Cristo, el Hijo de Dios. Y todo esto es posible porque en nosotros, que somos sus templos, habita el Espíritu de Dios.

Este domingo terminamos la homilía mirando al Señor, mirando a la cruz. No sólo porque allí escuchamos a Jesús perdonando a sus verdugos, sino para contemplar lo que cada uno de nosotros le hemos hecho a Dios. Sí, tú y yo hemos crucificado a su Hijo, y Dios no nos trata como a sus enemigos sino a como a hijos queridos. Él no se ha vengado de nosotros. Esto es lo que queremos decir al afirmar que Dios es Compasivo y misericordioso, Santo, perfecto. Y así, cómo él es santo, quiere que nosotros seamos santos. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

 

3 comentarios en “SEMANA SÉPTIMA TO CICLO A DOMINGO

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