SEMANA SEXTA TO CICLO A DOMINGO

Puede parecer que Jesús nos suelta este domingo un sermón de moral en toda regla. Si sólo nos fijamos en el Evangelio que es un fragmento del sermón de la montaña, no vamos desencaminados. Pero si leemos el Evangelio en el conjunto del resto de las lecturas de hoy nos es así.  En las dos lecturas aparece la Sabiduría. San Pablo dice que la sabiduría que enseñamos no es de este mundo sino que es revelación del Espíritu Santo que todo lo penetra. Esa sabiduría ayuda a vislumbrar lo que Dios tiene preparado para los que los aman. Esa dicha o felicidad que en el salmo hemos proclamado, es para los que caminan en la voluntad del Señor. Como dice la primera lectura esa Sabiduría lo ve todo. La sabiduría del Espíritu Santo es como una luz que se enciende en el fondo de nuestra alma y nos hace intuir que cuando tomamos una decisión vamos por el buen camino. La Sabiduría ilumina nuestra conciencia y nos enseña a distinguir el agua del fuego, el camino que lleva a la vida del que lleva a la muerte.

Por eso este domingo he decidido hablar del discernimiento. Es la capacidad que todos los seres humanos tenemos para ponderar y calibrar los pros y los contras antes de tomar una decisión. Primero nos preguntamos si esto es bueno, y si es bueno para mí. Leía esta semana que el Papa pide que los futuros sacerdotes se formen en el arte del discernimiento y no sean pastores que sólo ven blanco y negro. Entre ambos colores hay muchos matices de grises y no ayudamos cuando en el acompañamiento personal damos a todos las mismas respuestas como recetas aprendidas. En el caso concreto del matrimonio, el Papa no ha cambiado la doctrina (como algunos afirman) en la Amoris letitia, sino que ha hablado del discernimiento caso por caso a la hora de dar respuesta a los bautizados que viven en una situación matrimonial difícil. Lo que los pastores llevamos mucho tiempo haciendo se ha plasmado en un documento magisterial, nada más. Ayudamos a las personas a tomar decisiones, iluminando su conciencia, permitiendo que objetiven las situaciones que viven, mostrando los matices que muchas veces se escapan… pero, en definitiva, la persona es la que en su conciencia decide ante la única mirada de Dios que es quien conoce todas las acciones del hombre, él único que puede escrutar la conciencia. Creo que como compromiso de este domingo podemos plantearnos firmar más seriamente nuestra conciencia y pedir a Dios la luz de su sabiduría divina para que nos acompañe en la tarea de discernir lo que es y no es voluntad de Dios, puesto que en ello nos jugamos la felicidad eterna. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

 

 

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