SEMANA TRIGÉSIMO TERCERA TO VIERNES

Juan experimenta el ardor de la Palabra de Dios como otros profetas. La Palabra de Dios al principio sabe dulce, consuela y anima pero cuando la meditamos, la guardamos en el interior como María, produce ardor, quema y purifica. Este ardor no es indigestión, es el resultado de confrontar nuestra vida con la Palabra que es fuego y es espada de doble filo. Jesús no sólo consolaba y proclamaba buenas noticias, también le tocaba purificar como hoy que lo vemos purificando el culto del templo. El profeta consuela y denuncia. El Papa Francisco es uno de estos profetas que consuela a los débiles y arremete contra los poderosos. El miércoles se despachó bien con los empresarios. ¿Qué denuncia hacemos? Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

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