SOLEMNIDAD DEL NACIMIENTO DE San Juan Bautista

Zacarías dejó de hablar cuando en el Templo recibió la noticia de que iba a ser padre y dudó de aquello porque le parecía imposible. Nuestras dudas sobre Dios nos impiden hablar de Él y proclamarlo. El enemigo siembra la duda en nuestro corazón como la cizaña en el campo y entonces no podemos alabar y proclamar que Dios es amor. Solo una experiencia de ese amor puede sacarnos de la duda y de estar mudos. No se trata de estudiar y adquirir ideas. Se trata de algo que sucede y que hace “click” en nosotros y entonces empezamos a proclamar que Dios es bueno. Con la llegada de Juan empiezan los tiempos nuevos y llega la alegría. Le pedimos que interceda por nosotros para que seamos un pueblo que sea luz de las naciones siendo libres para proclamar la bondad de Dios. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.