17 DICIEMBRE

Hace años en España había que demostrar que no descendías de judíos conversos. Se hacían expedientes de limpieza de sangre con una genealogía documentada. Era muy importante tu pasado. Hoy creo que vivimos lo contrario y nos trae sin cuidado el linaje. Y ni una cosa ni la otra. Somos quien somos gracias a nuestros ancestros. Nos somos fruto de un experimento de laboratorio. Y para bien a los antepasados debemos estar aquí y para mal a también de ellos heredamos heridas familiares que se trasmiten de generación en generación. Podemos dar gracias hoy por nuestros ancestros y decidir que queremos ser libres de las heridas familiares, que no queremos repetir la misma historia de dolor y pecado. Feliz día y bendiciones.  Para ver las lecturas pincha aquí.