SEMANA PRIMERA ADVIENTO MIÉRCOLES

El Mesías tenía que dar un banquete en el Monte Santo. Jesús cumple la promesa pero la versiona como hacen los artistas con los mejores temas del pasado. No lo hace en Jerusalén y no es propiamente un banquete de manjares suculentos lo que ofrece sino un signo de amor. El alimento compartido que se multiplica y que sacia hasta sobrar. Es un signo de otro banquete más pobre y a la vez más grande. El de la Eucaristía donde se celebre la aniquilación de la muerte y el enjugar definitivo del llanto de la humanidad, anticipo del banquete escatológico de los cielos. Estamos preparando y las comidas de Navidad. Pensemos en cómo le gustan a Jesús los banquetes. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.