SEMANA TRIGÉSIMO PRIMERA TO CICLO B DOMINGO

El domingo pasado empezamos LITURGIA CON LOS CINCO SENTIDOS. Y fue la vista el que tocaba de la mano de Bartimeo que recuperó la vista para seguir a Jesús. Respondimos a esa pregunta tan importante que nos hacía Jesús ¿Qué quieres que te haga? Este domingo es otra pregunta la que da pie, pero en este caso es dirigida a Jesús ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? Que es lo mismo que preguntar ¿qué es el amor? Una pregunta que no es fácil de responder porque se llama amor a muchas cosas que a nosotros los cristianos no nos parece que lo sea. Si le hacemos esta pregunta a las lecturas de hoy estas nos hablan de sacrificio. El escriba afirma que el amor a Dios y al prójimo vale más que todos los sacrificios y holocaustos. El sacrificio era una muestra de amor, renunciaban a un animal para ofrecerlo a Dios. Si le damos la vuelta sacamos que amar es sacrificar algo por alguien. Esta forma de ver el amor no es nada “actual”. Se confunde el amor con el intercambio de intereses. Por eso las relaciones suelen ser utilitaristas y las personas se aman en la medida en que se saca algún provecha de la relación. Cuando amo desde esta óptica evangélica no pienso en mi propio interés, sino en el tuyo, te pongo en el centro y yo sacrifico algo de mi vida: mi tiempo, mis planes, mis gustos, mis intereses, hasta mis legítimos derechos ¿educamos a los niños en que amar es sacrificarse o los educamos en pasarlo bien y simplemente cumplir con obligaciones?

Siguiendo con la temática de los sentidos esta semana es el oído. La escucha aparece en el mandato de Moisés “Escucha Israel”. Y en el evangelio vemos a Jesús escuchando a ese escriba, el Maestro escucha al discípulo, y alaba lo que dice: “no estás lejos del Reino de Dios”. La semana pasada contaba cómo a veces ofrecemos ayuda sin escuchar antes qué es lo que se espera de nosotros. Toda relación de ayuda debe empezar por la escucha. Y la escucha misma es una acto de amor. Cuantas veces tenemos que sacrificar nuestras ganas de hablar y de decir, para escuchar a la otra persona y así amarla. “Tengo muchas cosas que contarte y necesito que me escuches pero, lo dejo para después y ahora soy todo oídos para ti”. Yo muchas veces hago este ejercicio de verdadero amor, y me cuesta porque soy muy hablador y tengo mucha ayuda que ofrecer. Pero Dios me ha dado dos orejas y una boca. Mi cuerpo mismo me está diciendo qué debe ser lo prioritario en mi vida. Cada día escucho la Palabra buscando la respuesta de cada día a la pregunta de siempre ¿qué es el amor? Cada día tiene su propia respuesta a esa pregunta, cada día se me pide una respuesta de amor diferente. Por eso cada día tenemos que ESCUCHAR la Palabra de Jesús. ¿Podemos dedicar este domingo a escuchar a alguien que lo necesite de modo especial? Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.